El eco de la peinilla de mamá
¿Recuerdas esos domingos por la tarde? Mamá nos sentaba frente a ella, y el sonido rítmico de la peinilla de dientes finos era lo único que se escuchaba. Buscábamos ese «liso perfecto», sin un solo pelito fuera de lugar, a veces ayudadas por un poco de agua o aquel gel transparente que prometía control total. Hoy, entendemos que el cabello liso no es simplemente «plano»; es una estructura que refleja la luz como ninguna otra y que requiere un mimo especial para no perder su vitalidad.
¿Cómo identificar tu tipo de liso?
No todos los lisos son iguales. Identificar el tuyo es el primer paso para dejar de pelear con la falta de volumen:
- Tipo 1A: Es el liso «puro». Delgado, brillante y con una caída vertical absoluta. ¿El reto? No sostiene ni una horquilla.
- Tipo 1B: Tiene un poco más de cuerpo. Si te haces una trenza y la sueltas, queda una ligera marca por unos minutos.
- Tipo 1C: Es el liso rebelde. Es grueso y, aunque se ve liso, suele tener algunas ondas escondidas que aparecen con la humedad.
Guía de Cuidados: Menos, es Más
Para el tipo 1, el exceso de producto es el enemigo. El aceite natural viaja rápidamente desde la raíz hasta la punta, lo que puede dar una apariencia pesada o grasa.
- Limpieza Equilibrada: Usa shampoos que limpien profundamente el cuero cabelludo pero que no resequen las puntas
- Acondicionador Estratégico: Aplícalo solo de medios a puntas. Nunca toques la raíz si quieres mantener el volumen.
- El Secreto de Ponto: Recomendamos nuestra línea de Hidratación Ligera. Busca productos con bases acuosas y extractos botánicos que aporten brillo sin sumar peso.
Frase del día: «Tu cabello liso es una cascada de luz; trátalo con la delicadeza que merece el cistal.»r